Victoria Cantero, de 25 años, fue trasladada al área de Salud Mental del Hospital Julio C. Perrando, en Chaco, luego de que su defensa presentara un hábeas corpus. La jueza de garantías subrogante María Belén Chapresto hizo lugar al planteo y ordenó que recibiera atención urgente.
Los profesionales identificaron síntomas compatibles con ansiedad y recomendaron medicación y psicoterapia. Cantero seguirá con prisión preventiva mientras avanza la causa por la muerte de su pareja, Julián Álvarez Guardia.
Tratamiento indicado y control próximo
Durante la evaluación, la joven se encontraba tranquila y orientada, sin alteraciones sensoperceptivas ni ideas delirantes. El equipo médico dejó asentados angustia y llanto manifiesto, que cedieron luego de la contención verbal.
Entre los síntomas se registraron sensación de falta de aire, temblores, cefalea intensa, insomnio, disminución del apetito y episodios de vómitos. Los especialistas prescribieron clonazepam e indicaron el comienzo de un tratamiento psicoterapéutico.
El informe también consignó antecedentes de atención en salud mental desde los 18 años. En ese período había recibido divalproato de sodio, en una dosis diaria de 250 miligramos, y asistido a terapia psicológica. El próximo control quedó fijado para el viernes 18 de septiembre, a las 9:30, con el equipo de admisión del Perrando.
Continuará detenida mientras avanza la causa
Cantero permanece en prisión preventiva en la comisaría Undécima, en el barrio Provincias Unidas. Está imputada por homicidio agravado por el vínculo tras la muerte de Álvarez Guardia, ocurrida el 2 de agosto en una vivienda del barrio 120 Viviendas CGT.
Los resultados de la pericia médica
El examen de las lesiones, realizado el 14 de agosto, estimó una antigüedad de entre 10 y 14 días y señaló que no seguían la distribución habitual de heridas defensivas. La revisión encontró a Cantero en buen estado general, sin signos de descompensación metabólica, neurológica o cardiorrespiratoria; sí registró angustia y llanto espontáneo.
Los peritos describieron equimosis y excoriaciones en ambas rodillas, las piernas, los brazos y la espalda. Indicaron que las excoriaciones podían deberse al roce con una superficie u objeto rugoso o irregular, y que los hematomas eran compatibles con golpes contra elementos duros y sin filo. Señalaron que esas lesiones no pusieron en riesgo su vida. En la nariz no hallaron deformaciones, movilidad anormal ni dolor, pese a que allegados habían mencionado un sangrado el día del hecho.
Desde el inicio de la causa, la defensa sostiene que la joven era víctima de violencia de género y actuó para defenderse. Sus abogados plantearon que las lesiones podrían ser compatibles con la fecha del hecho y aguardan otra evaluación psicológica para determinar si Cantero pudo actuar bajo conmoción emocional. También refieren posibles episodios de amnesia lacunar, con vacíos sobre momentos del 2 de agosto: según su planteo, ella no recuerda haber usado un cuchillo. Los representantes de la familia de Álvarez Guardia cuestionaron ese argumento y manifestaron dudas sobre la falta de recuerdo del ataque.





