El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, volvió a referirse al rumbo económico impulsado por el Gobierno nacional y detalló algunos de los ejes centrales del programa.
En ese contexto, incluyó a Chaco dentro de sus proyecciones productivas, con un mensaje que generó repercusión en la región.
Críticas al modelo previo y foco en las exportaciones
A través de sus redes sociales, el funcionario planteó que la Argentina arrastraba un límite estructural vinculado a su capacidad de exportar. Según explicó, ese obstáculo fue determinante en los ciclos de estancamiento y crisis.
En ese sentido, remarcó que la intención oficial es modificar ese escenario de raíz. “No queremos salarios de Haití”, expresó, y contrapuso ese modelo con la aspiración de alcanzar niveles de productividad e ingresos similares a los de países como Japón y Polonia.
Seguridad jurídica como base para invertir
Sturzenegger también puso el acento en la necesidad de generar condiciones para la llegada de inversiones.
Para ello, consideró fundamental sostener el cumplimiento de los compromisos asumidos, especialmente en materia de deuda.
Según indicó, ese respeto a los contratos es clave para fortalecer la confianza y abrir la puerta a proyectos de mayor envergadura.
A la par, reconoció que el proceso de reformas implica revisar una gran cantidad de normativas vigentes.
Expectativas por el desarrollo del algodón en Chaco
Uno de los puntos destacados de sus declaraciones fue la referencia directa al impacto que podrían tener los cambios en el régimen de propiedad intelectual de semillas.
De acuerdo a lo planteado por el ministro, estas modificaciones permitirían mejorar la productividad en distintos cultivos, entre ellos trigo, soja y economías regionales.
En ese marco, afirmó que la producción de algodón en Chaco se duplicaría, lo que marcaría un crecimiento significativo para la provincia.
Un proceso complejo pero necesario
Para cerrar, Sturzenegger describió el desafío de avanzar sobre lo que definió como un entramado de regulaciones acumuladas durante años.
A su entender, ese conjunto de normas terminó limitando el desarrollo económico del país.
El ministro insistió en que desarmar ese esquema requiere un trabajo minucioso y sostenido, pero lo consideró indispensable para alcanzar el objetivo de una economía más dinámica y con mayor capacidad de crecimiento.





