Un informe del Centro de Economía Política Argentina revela que en 2025 el gasto público nacional cayó un 29% en términos reales respecto de 2023.
Las áreas más afectadas fueron salud, educación, ciencia y obra pública, mientras que Inteligencia fue una de las pocas que registró un aumento.
Caída generalizada del gasto público
La ejecución presupuestaria de la Administración Pública Nacional mostró una retracción significativa durante 2025.
El informe del CEPA señala una reducción real del 29% en comparación con 2023, afectando a la mayoría de los ministerios, programas sociales y organismos estatales.
En contraste, la Secretaría de Inteligencia, que depende de Presidencia, incrementó su presupuesto en un 52%, siendo una de las pocas áreas con crecimiento real del gasto.
Además, los Servicios de la Deuda Pública mantuvieron un peso importante, con un 8% del total del gasto nacional.
Golpe a la salud pública
El área sanitaria fue una de las más golpeadas. La Superintendencia de Servicios de Salud sufrió un recorte del 72%, mientras que los hospitales nacionales registraron caídas de entre el 20% y el 42%.
Entre los casos más llamativos figuran el Hospital Nacional de Salud Mental Laura Bonaparte (-38%), el Instituto Malbrán (-26%) y la ANMAT (-25%). La única excepción fue el INCUCAI, con un incremento del 24%.
Los programas sanitarios también mostraron un retroceso extremo. Algunos, como Atención Sanitaria en el Territorio y Prevención de Enfermedades Crónicas no Transmisibles, directamente no fueron ejecutados.
Solo Acceso a Medicamentos y Tecnología Médica tuvo una leve suba del 5%.
Educación y ciencia, también en retroceso
El sistema científico y tecnológico fue otro de los sectores alcanzados por los recortes. El CONICET perdió un 32% de su presupuesto, mientras que el Servicio Meteorológico Nacional cayó un 34% y la CONAE, un 19%.
El Programa de Promoción de la Investigación e Innovación, clave para el desarrollo científico, fue reducido en un 82%.
En educación, los recortes fueron drásticos: programas emblemáticos como Conectar Igualdad y el Fondo Nacional de Incentivo Docente no tuvieron ejecución presupuestaria alguna.
También cayeron las becas estudiantiles (-78%), las acciones de formación docente (-75%) y los fondos para educación superior (-29%).
Obra pública paralizada y asistencia social en caída
La obra pública sufrió algunas de las caídas más severas, con reducciones de hasta el 100%. Programas como Infraestructura en Municipios, Rutas Nuevas, Túneles y Puentes, y Desarrollo de Obra Pública fueron prácticamente desmantelados.
En el área social, el informe indica una ejecución nula en Economía Social y en el Plan Nacional de Protección Social. También se vieron afectados el Apoyo a la Primera Infancia (-90%) y los comedores comunitarios (-52%).
La ANSES tuvo una caída del 5%, mientras que el INAES y la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia retrocedieron un 73%.
Sin fondos para provincias y municipios
Otro punto crítico es la eliminación total de las transferencias del Tesoro Nacional a provincias y municipios.
La asistencia financiera fue recortada en su totalidad, y el Fondo de Fortalecimiento Fiscal para la provincia de Buenos Aires no fue ejecutado.
Un cambio en el rol del Estado
CEPA advierte que este ajuste profundo compromete la continuidad de políticas públicas esenciales.
La caída en áreas clave como salud, educación, ciencia, desarrollo social y transporte sugiere un cambio estructural en el rol del Estado nacional, que reduce su capacidad de intervención y su presencia en sectores estratégicos.
Al mismo tiempo, el aumento del presupuesto en Inteligencia genera inquietudes sobre las prioridades del gobierno en un contexto económico y social que demanda respuestas urgentes.





