Por primera vez desde su arresto en diciembre de 2024, Nahuel Agustín Gallo, gendarme argentino detenido en Venezuela, pudo recibir visitas en el penal El Rodeo I, en el marco de una apertura impulsada por el gobierno local tras la caída de Nicolás Maduro.
La medida forma parte de una serie de acciones vinculadas a la liberación progresiva de presos políticos.
Un cambio tras meses de aislamiento
Este domingo 11 de enero de 2026, las autoridades del centro de detención autorizaron el ingreso de familiares al penal, rebautizado como Servicio Especial de Máxima Seguridad (CESMAS).
Entre quienes se acercaron al lugar se encontraba la suegra de Gallo, quien desde temprano aguardaba novedades oficiales sobre su situación.
Desde su detención en diciembre de 2024, Gallo no había podido mantener ningún tipo de contacto con sus seres queridos.
Ni cartas, ni mensajes, ni llamadas fueron permitidas por el régimen, lo que generó una fuerte preocupación en su entorno y en organismos internacionales que siguen de cerca el caso.
La voz de la familia: dolor y reclamo
Griselda Heredia del Valle, madre del gendarme, manifestó públicamente el sufrimiento que atraviesa la familia.
«Es muy duro el día a día y tratamos de proteger su integridad porque no sabemos qué puede pasar», expresó.
También calificó de «injusta» la situación y contó el impacto que tuvo conocer relatos de exdetenidos sobre las condiciones en las que se encuentra Gallo.
Expectativa por la posible liberación
Hasta el momento, no se difundieron listas oficiales de liberación, lo que genera una tensa espera entre los familiares.
Según trascendió, el gobierno venezolano suele notificar con apenas minutos de anticipación a quienes serán liberados, y los traslada a puntos específicos fuera del penal, sin previo aviso.
La posibilidad de que Gallo figure en esta lista de excarcelaciones sigue siendo una incógnita, aunque la habilitación de visitas representa un primer paso para romper con el aislamiento al que fue sometido durante más de un año.





