Lionel Messi volvió a Rosario para despedir a su padre, Jorge Messi, quien murió el sábado 8 de agosto después de atravesar una enfermedad durante varios meses. La ceremonia se realizó bajo un fuerte clima de reserva familiar y con escasa presencia de curiosos.
El futbolista llegó desde Fort Lauderdale en un vuelo chárter junto a su núcleo más cercano y se trasladó desde el aeropuerto Islas Malvinas de Fisherton hasta el cementerio El Prado, en la localidad de Pérez, donde se reunió con sus hermanos y allegados.
Un adiós reservado en el cementerio El Prado
La despedida de Jorge Messi se desarrolló con puertas cerradas y con la participación de familiares y amistades cercanas. La familia buscó preservar la intimidad del momento, y la ciudad acompañó mayormente ese pedido.
Según la crónica, casi no se filtraron detalles sobre el arribo y la salida de la familia desde el aeropuerto de Fisherton. Tampoco se difundió previamente cómo sería la ceremonia. Solo algunos niños se acercaron para dejar ofrendas en la puerta de la casa de Messi, movidos por la idolatría hacia el capitán argentino.
Durante la llegada al cementerio, una camioneta negra trasladó a Lionel Messi hacia el interior del predio. Algún visitante alcanzó a gritarle “¡Fuerza, Leo!”, una frase que también apareció en pancartas colocadas sobre las rejas laterales.
La familia Messi, Rosario y el respeto por la intimidad
El clima en Rosario estuvo marcado por la discreción. La mayoría de los vecinos y seguidores respetó el hermetismo elegido por la familia para despedir al padre del futbolista.
Las coronas de flores enviadas por la AFA y el cuerpo técnico de la selección argentina fueron vistas en una de las camionetas que ingresó al predio. La noche fría también ayudó a que el lugar quedara sin grandes grupos de curiosos y con un silencio acorde al momento.
Después de la ceremonia, se registraron nuevos movimientos en El Prado desde las primeras horas del domingo. Aunque se especulaba con que Messi regresaría a Estados Unidos antes del mediodía, el avión partió vacío. Minutos después de las 12, el cementerio comenzó a desalojarse.
El regreso al refugio familiar en Kentucky
Más tarde, la atención se trasladó al barrio cerrado Kentucky, donde la familia Messi suele alojarse cuando vuelve a Rosario. Allí, los vecinos mantuvieron la rutina de un domingo habitual, pese a la presencia de periodistas en las inmediaciones.
La comitiva llegó después de las 15, acompañada por nuevos vehículos particulares. Aunque en el barrio todos conocen la ubicación de la casa familiar, esta vez nadie se acercó a pedir fotos ni a interrumpir el momento.
La crónica también recordó el vínculo de Jorge Messi con la carrera de Lionel: lo acompañó desde los primeros años en Abanderado Grandoli, cuando llegó a dirigirlo, y fue una figura central en el recorrido que llevó al futbolista hasta la elite mundial.
Gestos de apoyo desde el fútbol
Mientras Messi estaba en Rosario, hubo muestras de acompañamiento en distintas canchas. En los estadios argentinos y también en el partido de Inter Miami, se realizó un minuto de silencio.
A la distancia, Rodrigo De Paul protagonizó un homenaje al mostrar la camiseta número 10 de su amigo después de convertir un gol, tras sacarse la 7 de Inter Miami.





